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A menos que se evidencie que los controles al arrendamiento han aumentado la oferta de pisos en alquiler, los técnicos de la institución financiera apuestan por la suspensión de estas medidas tras su período inicial de tres años.

La crisis de acceso a la vivienda en España como consecuencia del rápido aumento de los precios, que está erosionando la asequibilidad y reduciendo la movilidad de los trabajadores, “exige una acción más contundente” para aumentar la oferta, sobre la base de las iniciativas del Gobierno actualmente en curso, solicita el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según la declaración de los técnicos del FMI al término de la misión de consulta para la elaboración del informe Artículo IV sobre España correspondiente a 2026, la fuerte demanda de vivienda, impulsada por el crecimiento de la población, la inmigración neta y los tipos de interés más bajos, junto a la rigidez de la oferta, ha provocado un intenso incremento del precio, al tiempo que, las presiones derivadas del dinamismo de los mercados inmobiliarios urbanos y costeros, “están propagándose cada vez más a zonas circundantes”.

En este sentido, si bien la mayoría de las recientes iniciativas del Ejecutivo son bienvenidas, entre ellas las orientadas a fomentar la oferta de vivienda de alquiler asequible mediante la creación de una nueva empresa pública de vivienda (Casa 47) y un nuevo fondo público (España Crece), los analistas del FMI sostienen que la oferta de vivienda tiene que aumentar “a un ritmo mucho más rápido” para hacer frente al gran déficit existente, sobre todo en las áreas de gran demanda.

Para ello consideran necesario acelerar los planes de desarrollo urbano, liberar más suelo para la construcción, simplificar y agilizar aún más los procedimientos de concesión de permisos, por ejemplo, difundiendo las mejores prácticas de algunas comunidades y ayuntamientos en la aprobación de licencias y el uso de la inteligencia artificial, y reducir la inseguridad jurídica de los proyectos reactivando la reforma de la Ley del Suelo.

Por otro lado, a menos que una evaluación rigurosa refute la evidencia preliminar de que los controles de alquiler han aumentado de manera significativa la oferta de vivienda en este régimen, apuestan por que dichos controles “deberían suspenderse tras su período inicial de tres años”.

Asimismo, recomiendan que la Ley de Vivienda, que regula la declaración de zonas tensionadas para permitir limitar las mensualidades por los alquileres, se modifique con el propósito de imponer la condición de que las comunidades adopten medidas concretas y cuantificables para estimular la oferta, incluida la liberación de nuevo suelo.

A fin de apuntalar la estabilidad financiera, el FMI recomienda la introducción en el próximo año de medidas hipotecarias basadas en la capacidad de pago de los prestatarios, por lo menos en forma de orientación supervisora. En este sentido, apunta que, a pesar de que siguen siendo prudentes en términos generales, los criterios de concesión de préstamos han empezado a relajarse en cierta medida, como lo denota el aumento reciente de la proporción de nuevas hipotecas constituidas con elevados ratios préstamo-valor. Si los precios de la vivienda siguieran aumentando con rapidez y las normas de concesión de préstamos se relajaran, el Banco de España debería pasar de la orientación supervisora a límites de carácter obligatorio.

Completar el resto de las recomendaciones del Programa de Evaluación del Sector Financiero (Fsap) de 2024 serviría para reforzar el marco de estabilidad financiera, en particular con la adopción de un método integral para atender las necesidades de liquidez en la resolución de todos los bancos y con el avance de reformas, que doten a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (Cnmv) de mayor autonomía en la contratación.

Leve enfriamiento económico

El FMI también enfrió ligeramente las previsiones económicas que tenía para la economía española. Seguirá siendo firme a corto plazo, a pesar del impacto adverso esperado en relación con el conflicto en Oriente Próximo y ha revisado ligeramente a la baja sus proyecciones de crecimiento para 2026 y 2027.

El escenario base de los analistas del FMI para España contempla que el crecimiento del PIB se modere este año al 2,1% desde el 2,8% de 2025, lo que implica una revisión de dos décimas menos respecto a las previsiones del pasado enero, mientras que para 2027 anticipa una expansión del 1,8%, una décima menos. Más allá de 2027, prevé que el crecimiento anual del PIB se estabilice en torno a su potencial a medio plazo de alrededor del 1,7%.

En cuanto a la tasa de inflación general interanual, calcula que alcanzaría aproximadamente el 3% a finales de 2026, para luego descender al 2,2% a finales de 2027.