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Los elevados tipos de interés y el alto endeudamiento seguirán lastrando a las empresas. Se prevé un aumento del 6% de las insolvencias a nivel mundial en 2026, más del doble de la estimación inicial, frente 2%-3% de España.

El clima empresarial global se deteriora, con insolvencias empresariales que ganan terreno en los sectores más sensibles a los ciclos económicos y a las condiciones de financiación. Sin embargo, en España, en el ámbito de la construcción, que poco a poco inicia una aceleración en su actividad, mejorando su situación, se está traduciendo en una reducción interanual de un 5% en las insolvencias de sus empresas, como refleja el último informe de Coface.

Por ámbitos de actividad, educación con un crecimiento interanual del 69,6% entre 2026 y 2025, salud y servicios sociales (+9,4%), actividades financieras y de seguros (+6,3%) y transporte y almacenamiento (+2,9%) son los más expuestos a las insolvencias empresariales que, a nivel mundial, se dispararon un 12% a comienzos de 2026 frente a 2025, una tendencia que no se observa en España, donde decrecieron un 10,3% respecto al año pasado. Así, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y crecientes presiones de costes, los economistas prevén un aumento del 6% de las insolvencias a nivel mundial en 2026, más del doble de la estimación inicial. No obstante, España registrará un aumento más moderado, de entre el 2% y el 3%.

La construcción, la química y el textil continúan siendo los segmentos más vulnerables debido a su elevada exposición a los costes de producción y a la demanda. En varias economías importantes, estas vulnerabilidades ya están teniendo un impacto tangible, como en Estados Unidos, Alemania y Francia, debilitados también por los altos tipos de interés y los costes energéticos. La combinación de altos costes de producción, márgenes comprimidos y un acceso más restringido a la financiación reduce de forma significativa la capacidad de ajuste de las empresas, señala el estudio.

Esta vulnerabilidad es aún más pronunciada en las pymes, que suelen estar menos diversificadas y más expuestas a las fluctuaciones de tesorería. Como resultado, en varias regiones, la construcción se halla entre los principales contribuyentes a la subida de las insolvencias observada desde 2025.

El entorno empresarial global se ha debilitado en los últimos meses a medida que las consecuencias económicas del conflicto con Irán han comenzado a trasladarse a la actividad. El aumento del 12% de las insolvencias registrado a comienzos de 2026 frente a 2025, incluido un incremento del 22% en América del Norte, ilustra la magnitud del shock actual y el rápido deterioro de la situación a la que se enfrentan las compañías. Esta tendencia está impulsada por las recientes tensiones geopolíticas, en particular en Oriente Medio, cuyas repercusiones están empezando a manifestarse en el aumento de los costes de suministro, más volatilidad de los precios energéticos y una mayor incertidumbre que pesa sobre las decisiones de inversión.

Los tipos de interés se mantienen en niveles elevados tras varios años de endurecimiento monetario, lo que hace que el coste del crédito siga siendo elevado. Esta limitación es aún más significativa si se tiene en cuenta que las empresas están entrando en esta fase con niveles de deuda históricamente altos. En consecuencia, incluso pequeños cambios en las condiciones de financiación pueden tener un impacto desproporcionado: un incremento de tan solo 25 puntos básicos en los tipos de interés de los préstamos bastaría para acelerar de nuevo los impagos a nivel mundial y acercar su crecimiento a los niveles observados en 2025.

Medidas correctoras gubernamentales

La persistencia de tipos de interés elevados actúa, por tanto, como factor agravante en un entorno ya de por sí en deterioro, limitando la capacidad de las empresas para refinanciar su deuda y absorber nuevas perturbaciones, según Coface. El nivel relativamente moderado de insolvencias entre 2020 y 2023 se debió en gran medida al amplio apoyo gubernamental en respuesta a la pandemia y a las consecuencias de la guerra de Ucrania, explica el informe. Si bien las medidas de apoyo están volviendo a introducirse en algunos países, siguen siendo más limitadas en alcance.

En las principales economías europeas, incluidas Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido, el apoyo fiscal en 2022 y 2023 ascendió aproximadamente a entre el 2% y el 4 % del PIB. En cambio, ahora son mucho más reducidas, siendo las mayores las observadas por Coface en España, con alrededor del 0,3 % del PIB. Además, las intervenciones recientes son de carácter más focalizado. Como resultado, la capacidad de la política pública para contener el aumento de las insolvencias parece más limitada, concluye el estudio