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La digitalización del inmobiliario avanza hacia la automatización de la operativa diaria. Columat apuesta por Smart Lockers y software para gestionar paquetes, llaves y otros intercambios físicos dentro de los edificios.
La digitalización del inmobiliario abre una nueva vía de negocio más allá de la eficiencia energética o la conectividad. La automatización de procesos cotidianos como la recepción de paquetería, la entrega de llaves o la gestión de dispositivos gana terreno entre propietarios y gestores de activo, a medida que aumenta el volumen de operaciones que tienen lugar diariamente en los edificios.
Sólo en España se gestionaron 1.335 millones de paquetes en 2025, un 10% más que el año anterior y un 148% por encima de 2019, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (Cnmc). Por primera vez, la paquetería superó al correo tradicional, que registró 1.164 millones de envíos. Sin embargo, el 86% de los paquetes continúa entregándose directamente al domicilio del destinatario, frente al 3% que se canaliza a través de taquillas autoservicio.
En este contexto, Columat ha encontrado su espacio. La compañía desarrolla soluciones para automatizar y digitalizar procesos físicos a través de Smart Lockers, software propio e integraciones con los sistemas corporativos de sus clientes. Actualmente, trabaja con propietarios, gestores y ocupantes como Colonial, CBRE, Olala Homes y CaixaBank, además de operar en activos de oficinas, residencial, flex living, hospitality y otros formatos inmobiliarios.
El aumento de la paquetería y de otros intercambios físicos ha añadido nuevas funciones a las recepciones de estos inmuebles. Además de gestionar correspondencia, visitas y accesos, estos espacios se han convertido en puntos de recepción y almacenamiento temporal de paquetes, llaves, documentación, dispositivos o material corporativo. Columat tiene como objetivo trasladar parte de estas tareas a sus Smart Lockers.
El negocio va más allá de la instalación de taquillas. A través de su plataforma, Columat permite centralizar aperturas, incidentes y ocupación, generar trazabilidad sobre los intercambios y conectar la infraestructura física con los sistemas digitales del edificio o de las empresas que lo ocupan. “Durante años hemos digitalizado lo que ocurre dentro de las oficinas, pero hemos dejado una parte importante de la operativa física fuera de esta transformación”, explica Carmen Velasco, Head of Marketing and Growth de Columat.
La compañía ha llevado ya este modelo a más de 7.200 lockers instalados en 380 ciudades y ha gestionado más de tres millones de intercambios en diferentes sectores. Ahora, Columat busca ganar escala de la mano de algunos de los principales operadores inmobiliarios. De cara a 2027, la empresa prevé incrementar un 45% el número de edificios digitalizados dentro de la cartera de CBRE.
La automatización busca traducirse también en una reducción de costes y tiempos asociados a la operativa de los inmuebles. Según datos internos de Columat obtenidos a partir de proyectos ya implantados, estas soluciones pueden reducir hasta un 55% el tiempo dedicado a determinadas tareas logísticas internas. En activos gestionados para Colonial, la compañía registra una reducción del 41% del tiempo improductivo asociado a las entregas y un aumento del 63% en el uso recurrente del sistema por parte de los usuarios.
Esta eficiencia adquiere especial relevancia en las carteras multitenant, donde una misma operativa se replica entre diferentes edificios, compañías y usuarios. En este contexto, Columat defiende que los Smart Lockers están dejando de funcionar únicamente como un servicio adicional para convertirse en parte de la infraestructura operativa del inmueble.
Es acerca de esta evolución sobre la que la compañía quiere construir su próxima etapa de crecimiento. Columat llevó el concepto de Operational Real State a The District 2026, donde participó junto a representantes de CBRE, Reale Seguros e IFMA España en un debate sobre cómo reducir costes operativos, mejorar la experiencia de los usuarios y aumentar la capacidad de adaptación de los edificios sin incrementar proporcionalmente los recursos destinados a gestionarlos.



