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Un informe de Asprima pone de relieve que de una vivienda tipo con un precio de 300.000 euros, más de 78.000 son costes fiscales acumulados desde la compra de suelo hasta la firma de la escritura por parte del comprador.
Los impuestos, las tasas y las cargas públicas que gravan la vivienda nueva en España es un factor que viene ganando peso a lo largo de los años que contribuye también al encarecimiento de la vivienda. De hecho, estos tributos suponen más de un 26% adicional sobre el precio de referencia de la vivienda, lo que contribuye de forma significativa al encarecimiento estructural de la vivienda nueva y dificulta el acceso a la compra, especialmente para los jóvenes, por lo que su reducción se ha convertido en una vieja reivindicación del sector, con el fin de aligerar los incrementos de precios que vienen registrándose.
Un comprador que adquiere una vivienda tipo de 300.000 euros soporta más de 78.000 euros en costes fiscales acumulados desde la adquisición del suelo hasta la firma de la escritura, según lo recoge el informe elaborado por EY para Asprima sobre el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana y su impacto en la compraventa de viviendas de nueva construcción.
El informe detalla que estos más de 78.000 euros provienen de tres fases diferenciadas. En la fase de adquisición del suelo, el promotor soporta tributos como el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales Onerosas (ITP), que se incorporan al coste de la promoción y terminan repercutiendo en el precio final.
Durante la fase de construcción, se añaden impuestos y tasas que incluyen el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (Icio), la tasa por licencia urbanística, los Actos Jurídicos Documentados (AJD) asociados a determinadas operaciones, la licencia de primera ocupación, otras tasas municipales, el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) durante la promoción y el Impuesto de Actividades Económicas (IAE).
En la fase final de venta, el comprador asume directamente 32.250 euros en impuestos que incluyen el Impuesto de Valor Añadido (IVA) y los AJD de la escritura de compraventa. El resto de los costes fiscales, que incluyen el Impuesto sobre Sociedades (IS), la plusvalía municipal y los impuestos de fases anteriores, quedan integrados directa o indirectamente en el precio de venta.
Carolina Roca, presidenta de Asprima, ha destacado que “la carga fiscal sobre la vivienda nueva se ha convertido en una barrera insostenible para quien quiere comprar su primera vivienda. El comprador asume una carga fiscal enorme, sin ser consciente de que una porción muy significativa de lo que paga no es el valor de la vivienda, sino la acumulación de tributos a lo largo de todo el proceso”.
Del conjunto de pagos por impuestos le corresponde al Estado llevarse la mayor parte con algo más de la mitad (50,46%) de la recaudación gracias sobre todo al IVA (35,03%) y al Irpf (15,43%). La administración local capitaliza el 26,64% de la recaudación de impuestos por la vivienda, gracias especialmente al conocido impuesto de plusvalías (12,5%), el impuesto de construcciones (7,98%), las tasas (5,99%) y el IBI (0,16%). La administración autonómica se hace con el 22,9%, especialmente por el empuje de AJD (16,6%) y el ITP (6,3%).



