Noticia EjePrime

El sector hotelero en España logra el mejor semestre de los registros tras alcanzar 2.460 millones de euros en inversión, impulsado por el apetito del capital nacional, los activos de lujo y el tirón del producto vacacional.

El sector hotelero ha vuelto a demostrar su condición de referente del inmobiliario en España durante la primera mitad del ejercicio. Tras cerrar un año 2025 histórico, la inversión hotelera en la primera mitad de 2026 se ha situado entre los 2.400 millones y 2.600 millones de euros, dependiendo de las fuentes de expertos consultadas, pero unánimes en que se trata de un registro récord y que confirma la pujanza de una tipología que concentra más de la quinta parte de todo el capital transaccionado en Europa.

La combinación de una demanda turística en máximos históricos, la importante oferta a reposicionar y el apetito del capital privado, tanto nacional como internacional, ha consolidado a la Península Ibérica como el epicentro de las operaciones inmobiliarias en el Viejo Continente, señalan los expertos consultados por EjePrime. Según los últimos datos publicados, España se ha situado como el primer destino inversor de Europa, con una inversión acumulada de 2.530 millones de euros hasta junio según las estimaciones de Cushman & Wakefield (C&W), superando incluso a los gigantes tradicionales en Europa, como Francia, Italia e, incluso, Reino Unido, según EY.

“El sólido comportamiento del turismo continúa siendo el principal motor para los inversores. España se consolida como uno de los destinos turísticos más atractivos del mundo, impulsando el interés tanto por activos de lujo como por operaciones de reposicionamiento (value add); también estamos empezando a ver operaciones core plus, con menos riesgo y, en consecuencia, menos retorno”, explica Luis Arsuaga, socio responsable de Capital Markets y codirector de C&W Hospitality en España.

A diferencia de ciclos anteriores marcados por el desembarco masivo de fondos internacionales, el capital nacional, tanto de grandes corporaciones como de vehículos familiares, ha asumido el protagonismo de las operaciones en esta primera mitad de año. Los inversores patrimoniales, los family offices y los propios operadores hoteleros han concentrado casi seis de cada diez euros invertidos en el mercado español, sumando cerca de 1.400 millones de euros. Paralelamente, la tipología de las transacciones ha mostrado un sesgo hacia la compra de activos individuales frente a las grandes carteras, en una clara apuesta por operaciones de menor tamaño pero con una gestión directa.

“The Hotel Property Telescope 2026 subraya que el mercado se ha vuelto más selectivo. Las operaciones de portfolio pierden peso frente a las transacciones de activos individuales, con los portfolios representando apenas el 20% de la actividad en el primer semestre de 2026, el nivel más bajo desde 2019”, explican desde EY-Parthenon. De esta tipología, destaca la adquisición de una cartera por parte de Calena Partners a HI Partners, vehículo controlado por Blackstone, valorada en unos 200 millones de euros, así como la reestructuración de la alianza entre Azora y el Grupo Matutes en Palladium, con un volumen cercano a los 180 millones de euros.

“Este cambio confirma una de las principales conclusiones del informe: el mercado hotelero español ya no se mueve por beta sectorial, sino por selección de activo, ubicación, operador, capex y estructura de capital. Los activos prime, de lujo, resorts consolidados y hoteles urbanos con clara capacidad de reposicionamiento siguen atrayendo capital; en cambio, los activos medios con elevada necesidad de inversión, fuerte presión laboral o menor capacidad de trasladar precios al cliente afrontan un entorno más complejo”, agregan desde la Big Four.

En este sentido, el segmento del lujo y gran lujo se ha consolidado como la tipología de activo más codiciada por los compradores, absorbiendo casi la mitad de todo el capital movilizado. “Los establecimientos de cinco estrellas concentraron el 47% de toda la inversión hotelera registrada en Iberia durante el primer semestre”, explican desde Cbre. “Este comportamiento refleja una tendencia cada vez más clara en el mercado: los inversores apuestan por activos capaces de captar la creciente demanda de experiencias de alta gama y de generar valor a largo plazo en destinos turísticos consolidados”, añaden.

Ejemplo de ello son operaciones como la adquisición del 50% del hotel Four Seasons de Madrid por parte de Mohari Hospitality a Ohla por un importe cercano a los 200 millones de euros, la compra del hotel Corso en Ibiza por Blasson Property y A&G por unos 90 millones o del hotel Mongibello Ibiza. “El capital está discriminando de forma clara en favor de los activos de lujo y gran lujo, donde la capacidad de fijación de precios amortigua cualquier tensión en los costes operativos y permite mantener retornos muy competitivos”, subraya Gonzalo Gutiérrez, director del área de Hoteles de Colliers.

En el plano geográfico, el mercado vacacional ha seguido capitaneando el volumen de inversión en España, representando el 54% del total transaccionado. El archipiélago balear se ha erigido como el gran catalizador de estas operaciones, sumando cerca de 500 millones de euros. En esta tipología, destacan operaciones como la compra del Jumeirah Pòrt Soller en Mallorca o la adquisición del Ocean House Costa del Sol en Torremolinos por parte de Grupotel.

En el caso de los destinos urbanos, se ha mantenido una importante actividad, liderados por Madrid y Barcelona, que continúan atrayendo el interés de marcas internacionales y vehículos de inversión en busca de activos estables con elevados ingresos por habitación (Revpar). “Madrid alcanza una inversión de 397 millones de euros, una cifra altamente influenciada por la reorganización accionarial del Complejo Canalejas. Más allá de ese movimiento y de la venta del NH Collection Suecia a Besant Capital, se sigue observando una acusada escasez de oferta en ubicaciones prime, una falta de producto que podría limitar el flujo de inversión futura si la actividad continúa restringida a operaciones selectivas”, auguran desde Colliers. “Por otra parte, Barcelona contabiliza 165 millones de euros, acusando la ausencia de operaciones de cartera y corporativas que impulsaron el volumen el pasado año. En este primer semestre, la actividad se ha apoyado en la compra por M&G del Travelodge Barcelona Poblenou por 50 millones de euros, las adquisiciones de AX Partners del hotel Casa Luz y el Casa Joan Bertrand para su reposicionamiento y la venta a Room 00 del hotel Lloret Ramblas”, enumeran.

Por su parte, Portugal ha vivido un semestre de fuerte aceleración, experimentando un crecimiento interanual de la inversión del 82% hasta alcanzar los 512 millones de euros. A diferencia del mercado español, donde el capital local ha llevado la voz cantante, en el país vecino la actividad ha estado impulsada casi en un 100% por inversores internacionales. Lisboa se ha mantenido como el principal foco de atracción para las operaciones urbanas, mientras que el Algarve y la isla de Madeira han concentrado el interés por activos vacacionales y de lujo, un segmento que en Portugal ha llegado a representar el 85% de las transacciones totales.

Más allá del buen momento de toda la inversión inmobiliaria en el sur de Europa, la evolución del negocio hotelero está viniendo respaldada por unos fundamentales turísticos desbordantes. La previsión es que España alcance los 114 millones de visitantes internacionales en los próximos años, con un crecimiento del gasto turístico de más del 7% en lo que va de año.

La llegada de perfiles de visitantes con mayor poder adquisitivo, especialmente procedentes de mercados emisores lejanos como Estados Unidos, ha permitido a los operadores sostener incrementos continuados en las tarifas diarias medias sin resentir los niveles de ocupación, señalan los expertos. “El cliente internacional, en particular el procedente del continente americano, está mostrando una disposición al gasto sin precedentes en las principales capitales y destinos de costa españoles, lo que sostiene las valoraciones de los activos”, afirma Bruno Hallé, socio y codirector de Cushman & Wakefield Hospitality en España.

No obstante, el experto matiza que la gestión operativa afronta retadores desafíos en la segunda mitad del ejercicio debido al incremento acumulado de los costes. En este sentido, el horizonte del sector no está exento de desafíos en el plano operativo. La presión salarial, derivada de la negociación de los nuevos convenios colectivos que contemplan subidas de entre el 13% y el 15% a tres años, sumada al encarecimiento de los suministros y la energía, está tensionando las cuentas de explotación de los establecimientos, señalan en EY.

En el terreno de la financiación, los bancos tradicionales mantienen una postura selectiva, concentrando su liquidez en activos trofeo, con porcentajes de financiación sobre el valor del inmueble (Loan to Value) de entre el 50% y el 60%, mientras que las fuentes alternativas de deuda han ganado peso. La financiación privada y los préstamos mezzanine, con costes de capital más elevados, se han convertido en una vía recurrente para estructurar operaciones con componente de reposicionamiento o valor añadido. Con todo, el sector hotelero ha llegado a captar casi la mitad de toda la nueva deuda concedida para el sector del real estate comercial en España en este arranque de año, consolidando su posición como el activo predilecto de los financiadores.

De cara al segundo semestre, las perspectivas para el cierre del ejercicio apuntan a que la inversión hotelera mantendrá el ritmo crucero, respaldado por los buenos fundamentales y que ya se refleja en las operaciones en marcha. “Con 2.460 millones transaccionados hasta junio -el mejor arranque de año de la serie histórica-, el ejercicio 2026 se perfila como extraordinario. El sector hotelero español ha experimentado un cambio estructural de escala, consolidando una velocidad de crucero que sitúa el suelo anual del mercado en el entorno de los 3.000 millones de euros. A la luz de lo anterior y del volumen actual de activos en comercialización, el mercado reúne los fundamentales necesarios para volver a superar la barrera de los 4.000 millones de euros a cierre de año”, apuntan desde Colliers.