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El segmento vive un momento dulce con el aumento del gasto militar y una acentuada demanda de activos especializados con altos estándares de automatización, trazabilidad, IA y la seguridad de las cadenas de suministro como clave.

El nicho de negocio que ha abierto el sector de la defensa en el inmologístico, tanto por la actual situación geopolítica como por los requerimientos de aumento del gasto militar en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), se deja notar en el mercado español.

La fabricación, almacenamiento y distribución de material para este segmento necesita hubs y activos especializados, lo que ha impulsado la demanda de superficie industrial en toda Europa. La ecuación es sencilla: más dinero dedicado a defensa implica más contratación de espacios y metros cuadrados.

La espita la abrió la cumbre de la Otan de junio de 2025 en La Haya, en la que se pidió a sus miembros destinar el 5% del PIB a capacidades militares en 2035, con un 1,4% dedicado a infraestructuras críticas como la energía y la logística. Si bien la respuesta ha sido desigual y España se ha comprometido en este particular por debajo de naciones del entorno, el movimiento es global y nuestro país, lejos de ser ajeno, ha hecho valer sus ventajas diferenciales para ganar terreno en este ámbito: ubicación estratégica, capacidad portuaria y tradición empresarial en este negocio.

Aunque el esfuerzo económico siga por debajo de la media, “la oportunidad no debe considerarse solo en términos de volumen de gasto, sino de posicionamiento estratégico”, opinan desde EY-Parthenon. Según la firma de servicios profesionales, el hecho de pasar de niveles históricamente bajos de presupuesto dedicado a esta materia hasta acercarse al 2% del PIB ya supone un cambio que trasciende la dimensión militar y abre una vertical de inversión vinculada a las cadenas de suministro. “Más que una oportunidad coyuntural, estamos ante el nacimiento de una nueva demanda que, aunque de menor tamaño que en otros mercados europeos, puede tener un impacto significativo en determinados corredores”, afirman. Algo en lo que coincide la head of Sales & Business Development de Dunas Capital, Beatriz Olabarría, para quien es “un motor incipiente en España, pero ya estructural, cada vez más relevante para la logística”.

Convencido de que las sinergias actuales impactan, aunque de forma más limitada que en otros estados próximos y de que una parte importante de la actividad será absorbida por las compañías tradicionales de este negocio, el head of Asset Management del sur de Europa de Prologis, Cristian Oller, se aventura a cuantificar las consecuencias del aumento del gasto de defensa de España sobre el movimiento inmobiliario asociado: una subida de la demanda de este tipo de activos de entre un 8% y un 20% en los próximos años, si se consolidan los planes de inversión, vaticina.

Y es que el país mantiene, para Oller, una posición competitiva sólida, aunque, que su desempeño sea mejor o peor, dependerá de acelerar procesos administrativos y garantizar el acceso a la energía. “Es una oportunidad significativa pero selectiva, con una concentración en clústeres muy concretos”, comenta por su parte el director general de P3 en España, Javier Mérida. Mientras, para el national director Industrial & Logistics de Colliers, Oriol Gual, los proyectos e inversiones que empiezan a materializarse irán a más de forma progresiva por la solidez de las infraestructuras, la posición geográfica y las perspectivas de crecimiento.

Además de las advertencias del Gobierno de Estados Unidos y de la Otan, se han puesto en marcha programas de modernización de este segmento apoyados por el capital. Defensa prepara, como pone de relieve Beatriz Olabarría, una segunda ola de programas con 16.000 millones de euros de inversión hasta 2042, a los que se suma el objetivo europeo de comprar dentro de la UE al menos el 50% del material de defensa en 2030. Circunstancias que se traducen en necesidad de inmuebles para fabricar, ensamblar, almacenar y hacer pruebas, a pesar de que lo dilatado de los plazos invite a la prudencia. “Estos planes tardan en llegar a la cadena de suministro pero, aún así, vemos un vector de demanda que se suma al e-commerce y al nearshoring, no una moda pasajera”, reitera la responsable.

Entre las particularidades del desarrollo de este mercado destaca, según los expertos consultados, la acumulación de los complejos en determinados polos, algo que permite aprovechar mano de obra especializada, además de subcontratas y cadenas de suministro ya establecidas. Es lo que la compañía Patrizia califica de clusters especializados que, como principales características, tienen una fuerte base industrial, talento cualificado y capacidad de I+D. Munich, París y Toulouse y regiones como Randstad en Países Bajos y el norte de Italia son ejemplos de esta tendencia. “La fabricación vinculada a la defensa experimenta un repunte en ciudades con una sólida base industrial”, aseguran.

En España, destaca el Corredor del Henares, entre Madrid y Guadalajara, además de la provincia de Toledo como la zona con más potencial de atracción para empresas de tecnología y mantenimiento en defensa, según la directiva de Dunas Capital. Como muestra, el reciente anuncio por parte del Grupo Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) de una inversión de 50 millones de euros para una fábrica en Alovera, la mayor planta de producción hasta la fecha de la empresa, en un complejo de 43.000 metros cuadrados en el polígono de Los Picones. EM&E, que tiene centros en Pinto (Madrid), Córdoba, Linares (Jaén), Binéfar (Huesca), Avilés (Asturias), Barcelona y Valencia, aborda una fase de expansión con una cartera de pedidos de unos 800 millones.

Pero, si ‘la piel de toro’ cuenta con un importante tejido empresarial vinculado a este ámbito con compañías reconocidas y un fuerte componente de innovación, es el que pertenece a los sectores aeroespacial y naval el más relevante, sobre todo en Madrid y Andalucía. El almacenamiento estratégico, la actividad portuaria, la ciberseguridad y las cadenas de suministro críticas se suman a estas dos grandes ramas de negocio y llevan a aflorar localizaciones como Córdoba. Allí, la futura gran base logística del Ejército de Tierra atraerá a firmas proveedoras y de mantenimiento, indica Olabarría.

Los astilleros de Cádiz, Cartagena y Ferrol, las fábricas de Asturias y la industria de munición en Murcia, dan brillo al segmento. La responsable de Dunas Capital destaca Asturias porque alberga varias de estas factorías y porque Indra ha elegido Langreo para su nueva apuesta, “un buen ejemplo de cómo la defensa está dando nueva vida a antiguas instalaciones fabriles”, reflexiona. Y, desde luego, no se puede dejar en el olvido a Aragón, por centros como el Cenad San Gregorio, uno de los mayores campos de maniobras militares de Europa y por la plataforma PlaZa, que cuenta con más de 13 millones de metros cuadrados para ubicar a proveedores con capacidad de ensayo. Son ejes estratégicos más allá de los vinculados a las bases de la Otan y a los principales puertos, además de los corredores energéticos, en un contexto de necesidad de potencia eléctrica para estas instalaciones.

España cuenta, a juicio de los expertos, con condicionantes frente a Europa del Este y países situados en los límites del territorio Otan que, al contrario de lo que pudiera pensarse, ofrecen ventajas competitivas para fabricar y conservar material, como la distancia con las zonas de conflicto, que lo convierte en lugar seguro para abordar estas tareas. “No sustituye a los estados cercanos a la frontera pero sí puede ser la gran base de apoyo de Europa”, comenta Olabarría. Otro factor que se antoja importantísimo para convertirse en polo de atracción de manufactura avanzada de defensa es el acceso a mar, con costa en el Atlántico y el Mediterráneo, puertos como Algeciras, Valencia, Barcelona o Bilbao y buenas conexiones con el norte de África y América. “Muy pocas naciones europeas tienen esta doble salida”, opina la experta.

También, un suelo más barato que el de regiones como Alemania u Holanda, aunque la escasez de terrenos finalistas bien conectados y de naves preparadas para usos muy especializados sean en estos momentos un elemento limitante, señala la responsable de Dunas Capital. Estas infraestructuras requieren complejidad técnica y de ahí que una de las peculiaridades de esta demanda sean los desarrollos a medida dada su sofisticación, más que, aunque no solamente, stock industrial existente. Se les presupone altos estándares de automatización digital, trazabilidad en tiempo real y operaciones basadas en datos apoyadas por Inteligencia Artificial. La seguridad de las cadenas de suministro se antoja clave, con tecnologías como blockchain.

En este contexto, la tendencia apunta, según las fuentes consultadas por EjePrime, a una acentuada demanda de activos smart. Patrizia prevé también la reconversión de aquellos de tamaño medio o mid-box y un aumento de las operaciones de sale & leaseback. Además, pronostican contratos más largos en esta modalidad con estructuras de tipo net lease que posibiliten a los operadores amortizar inversiones en equipamiento. Y consideran que ganan relevancia los hubs de última milla para facilitar la distribución rápida de suministro estratégico y el almacenamiento de reservas. La demanda se concentra en grandes operadores, un número limitado de compañías, muchas de ellas líderes nacionales o europeos que buscan socios inmobiliarios para su expansión, como Safran y Thales en Francia, Rheinmetall y Hensoldt en Alemania, BAE Systems en Reino Unido, Leonardo en Italia y Saab en Suecia.