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El gasto medio por hogar alcanza los 34.044 euros anuales, cifra que se dispara hasta 43.163 euros en el caso de una familia con hijos. La tasa de esfuerzo para comprar una vivienda supera ya los 7 años de salario bruto anual.

Pese a que las grandes cifras macroeconómicas de la economía española registran un perfil positivo, como lo refleja la buena evolución del Producto Interior Bruto (PIB), los precios y la generación de empleo, lo cierto es que el conjunto de las familias españolas tiene que hacer frente a un importante incremento de su presupuesto que entre la vivienda, la alimentación y el transporte acaparan el 60% de los gastos.

Según ponen de relieve las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), de un gasto medio por hogar de 34.044 euros en 2024 y tras registrar un crecimiento interanual del 4,4%, prácticamente 11.029 euros correspondieron a la vivienda y los gastos que esta propiedad tiene acarreados como el agua, la electricidad o el gas. Esto viene a suponer un tercio del gasto total, tras registrar un crecimiento del 6,1% interanual y lo que es peor, que las perspectivas lejos de mejorar van en sentido contrario, ante el encarecimiento que viene registrando la vivienda a lo largo de la primera mitad del año.

Cerca del 60% se concentró, aparte de la vivienda con el 32,4%, en los gastos de alimentos y bebidas no alcohólicas que representan el 15,8% del presupuesto familiar, mientras que el tercer elemento que afecta más directamente a las arcas de las familias españolas es el transporte, que supone el 11,4% del total.

Sin embargo, este nivel de gasto resulta diferente en función del tipo de hogar. Aquellos formados por una pareja con hijos, como puede resultar lógico entender, son los que tienen que hacer frente a un mayor desembolso con 43.163 euros, mientras que por el contrario una persona sola de 65 o más años es la que, en el mayor de los casos con la vivienda ya pagada, debe hacer un desembolso menor de 22.081 euros, cantidad semejante a la que tiene que hacer frente una persona sola con menos de 65 años que cuenta con un gasto de 22.226 euros.

Extrapolando la media nacional y distribuyéndola por cada una de las comunidades, los datos del INE ponen de relieve cómo el País Vasco, con 15.504 euros de media, es la comunidad con mayor gasto por persona, seguida de la Comunidad de Madrid, con 15.108 euros, y Cataluña, con 14.746 euros. Por el contrario, se sitúa Extremadura, con 11.398 euros; Andalucía, 11.865 euros; y Castilla La Mancha, 11.921 euros. Unos datos que confirman cómo los mayores gastos se corresponden con aquellas regiones en que la vivienda registra precios más elevados y por lo tanto resulta más difícil acceder al mercado inmobiliario.

precio de la vivienda

El ahorro en estos casos sería la decisión financiera más adecuada para poder hacer frente a esta coyuntura creciente de los gastos, pero la realidad de las cifras pone de relieve como los hogares españoles poco o nada pueden hacer para ahorrar y de esta manera neutralizar el efecto inflacionista derivado del precio de la vivienda.

Los últimos datos publicados por el INE también relevan como la tasa de ahorro, contrariamente a lo que sería deseable, experimenta una desaceleración. Al cierre del primer trimestre de año, se estimó en el 4,8% de su renta disponible, frente a un registro del 6,4% del mismo periodo de 2024, lo que no hace más que evidenciar como el incremento del precio de la vivienda está lastrando la salud financiera de las familias españolas.

Hace unas semanas un informe elaborado por Qualis Credit Risk, agente especializado en la suscripción y gestión de seguros de riesgo de crédito, cifraba en 44.000 euros el ahorro necesario para poder acceder al primer pago en la compra de una vivienda, entendido como el 20% del precio de la misma, más los gastos que ello acarrea, como son el pago de impuestos, notario y registro entre otros, mientras que el 80% restante tiene que financiarse mediante un préstamo hipotecario.

Pero si esta cifra puede resultar ‘aceptable’ para una situación financiera saneada, supone una elevada barrera de entrada para nuevos compradores, especialmente los más jóvenes, que ponen entonces sus ojos en el mercado de alquiler, lo que ante la cada vez más reducida oferta, se traduce en mayores incrementos de precios.

esfuerzo en compra de vivienda

Sin embargo, estos 44.000 euros pueden duplicarse hasta cerca de los 80.000 euros en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Palma, donde existe un fuerte empuje de la demanda que impulsa los precios a niveles históricamente elevados.

Por el contrario, en aquellas provincias donde la demanda no cuenta con un papel destacado, esta barrera de entrada puede reducirse drásticamente, como es el caso de Ciudad Real donde con apenas 19.000 euros es posible hacer frente al pago inicial de una vivienda.

Esta situación del mercado residencial está contribuyendo a que el esfuerzo para la compra de una vivienda se sitúe por encima de los 7 años de renta salarial bruta anual, lo que no hace más que enturbiar la entrada de aquellos compradores con menor nivel de renta, situándose el esfuerzo teórico anual en el 33,5%.

Pero si los precios suben, ya a niveles de dos dígitos, lo que está endureciendo la compra para un buen número de posibles compradores, se produce en efecto contrario sobre los poseedores de este tipo de activo. Según los últimos datos del Banco de España la riqueza inmobiliaria residencial de los hogares ha crecido el 12,2% interanual en el primer trimestre del presente ejercicio.