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Los datos sectoriales del estudio de la tasadora CoHispania confirman reducciones de plazo de entre el 30% y el 50%, alcanzando en determinados proyectos rebajas de hasta el 70% con respecto a la construcción tradicional.
La construcción industrializada gana peso en el sector. Fruto del impulso que está teniendo esta actividad en el último año, el 2,3% de las promociones ya lo ocupa la construcción industrializada, según se desprende del último ‘Informe sectorial sobre construcción industrializada’ elaborado por la sociedad de tasación CoHispania.
De esta manera, se confirma un cambio de paradigma en el que el modelo industrializado deja de ser una alternativa experimental para consolidarse como la herramienta definitiva de gestión de riesgos en el sector inmobiliario. A pesar de que la cuota de mercado actual en España se sitúa entre el 1% y el 2%, el sector ha fijado un objetivo estratégico del 10% para 2030, como recoge el Perte de la construcción industrializada. Este crecimiento está acelerado por tres factores críticos. El primero, la falta estructural de mano de obra especializada, el segundo la urgente presión habitacional por vivienda asequible y, por último, la necesidad técnica de garantizar plazos de entrega.
En este trabajo se pone de relieve cómo, frente a la variabilidad de la obra tradicional, la industrialización ofrece una precisión sin precedentes. El 100% de las obras analizadas no presentó retrasos imputables al sistema industrializado. Los datos sectoriales confirman reducciones de plazo de entre el 30% y el 50%, alcanzando en determinados proyectos reducciones de hasta el 70% respecto a la construcción tradicional, en los elementos prefabricados como baños y fachadas.
En 2025, el coste de ejecución material de la industrializada se mantuvo en niveles similares o ligeramente superiores al tradicional (3%-5%) debido, principalmente, a la falta de economías de escala consolidadas. Sin embargo, al analizar el ciclo completo del proyecto, la industrialización ha eliminado la incertidumbre económica: mientras la obra tradicional presenta desviaciones presupuestarias medias del 7,43% (alcanzando hasta el 12,5% en cooperativas), la industrializada opera bajo presupuestos cerrados en fábrica, eliminando sobrecostes derivados de fluctuaciones de materias primas y errores de ejecución.
La simultaneidad de tareas (fabricación en planta y ejecución de cimentación en obra) ha permitido no retrasar las promociones y, en algunos casos, reducciones a 16 meses de obra, incluso a los 12 meses en unifamiliares con industrialización 3D. Adicionalmente, según este trabajo, el 100% de las obras analizadas que incorpora elementos industrializados no ha presentado retrasos asociados a dichos sistemas, evidenciando una mejora sustancial en la estabilidad del cronograma.
En el plano ambiental, el modelo industrializado responde a los criterios ESG con una reducción del 30% en la huella de carbono y residuos, además de una disminución drástica en el consumo de agua en obra y una mejora notable en la eficiencia térmica de los edificios. “La industrialización ya no es una opción, es una necesidad para un sector que debe afrontar la crisis de vivienda y de mano de obra en el ámbito de la construcción con garantías”, afirma Santiago Lorenzo, responsable de Consultoría de la Edificación de CoHispania.



