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Según la entidad financiera, el desequilibrio entre oferta y demanda en residencial elevará la inversión, a pesar de cuellos de botella estructurales como la escasez de suelo, de mano de obra y el encarecimiento de los materiales.

Perspectivas favorables para la economía española a medio plazo. Y, también, para el mercado inmobiliario. El contexto internacional incierto y en particular el conflicto en Oriente Medio, eso sí, podrían reducir unas décimas el crecimiento previsto debido al aumento del coste energético, según el estudio Bbva Research que se ha publicado recientemente.

El informe contiene más pronósticos positivos que negativos. En primer lugar, vaticina un ascenso del peso de la inversión en vivienda en el PIB en unas circunstancias bien conocidas de déficit acumulado de unidades de residencial. El capital dedicado a la construcción de este segmento pasaría del 5,5% en 2025 al 6% en 2027, con variaciones anuales promedio del 6,2% y 6,9%. Un incremento, según el Bbva, debido a la necesidad de limar las diferencias entre la demanda y la oferta de activos nuevos.

Y es que, si nos atenemos al estudio, el desequilibrio entre el número de hogares creados y la edificación de pisos desde 2021 superaría las 700.000 unidades el próximo año. Como consecuencia, se espera que los precios aumenten un 10,2% en 2026 y un 6,8% en 2027. Con la demanda impulsada por viento favorable, se prevé también un aumento de la producción, a pesar de problemas recurrentes como los largos plazos para el desarrollo de suelo, la falta de mano de obra, el encarecimiento de los materiales y el lento avance de la productividad.

La subida del coste de la vivienda es, por el momento, “más un impulsor del gasto que un lastre”, señala Bbva Research. La mayor parte de la riqueza de los españoles se encuentra en activos inmobiliarios, lo que provoca que el tensionamiento que presenta este mercado mejore la confianza de los propietarios y derive en una mejor recepción para las unidades que se incorporan al alquiler y la compraventa.

grafico vivienda bbva

Sin embargo, para mantener el paso serán necesarias propuestas que promuevan un entorno propicio para la inversión, advierte el estudio, en vivienda pero también en otro sector clave, el de la energía. Ambos sostienen “la creación de empleo e impulsan mejoras en la productividad”. En este sentido, el informe destaca el fondo España Crece, que cuenta con una dotación inicial de 13.300 millones de euros, instrumentados a través de una inyección de capital al ICO, con el objetivo de movilizar hasta 120.000 millones y cuya misión principal es la financiación de ámbitos de actividad esenciales como el residencial.

De hecho, el plan pretende incrementar la oferta del parque a precio asequible en 15.000 unidades al año. “Su éxito dependerá de qué tan importante es la falta de capital para la construcción de pisos, el diseño del instrumento y su atractivo para atraer fondos privados”, explica Bbva Research. “La ausencia de rentabilidad sobre recursos propios en el sector es el principal condicionante que limita el aumento de la oferta, por lo que España Crece puede ayudar a resolver este problema”.

Su impacto será positivo tanto “siempre y cuando se limite a complementar la iniciativa no pública” en casos de baja rentabilidad de los proyectos, como en la medida en que se limite a aliviar los posibles fallos de mercado que existan en el acceso al dinero y en la provisión de financiación. Y si pone freno a la lentitud con la que se han ejecutado los fondos en el pasado. “Los problemas que enfrentan las empresas constructoras están más ligados a trámites administrativos, regulaciones o falta de mano de obra” por lo que, para evitar posibles usos ineficientes o riesgos de selección adversa, la recomendación de los analistas de la entidad bancaria es que se lleven a cabo evaluaciones independientes y recurrentes, como ya se hace en otros países con mecanismos similares.

Además, para lograr un entorno favorable en sectores clave, serán de particular importancia los pasos que se den para reducir el desequilibrio entre oferta y demanda pero también para impedir los males que impiden el pleno aprovechamiento de la energía producida con fuentes renovables. “En España hay provincias donde la capacidad eléctrica disponible no es suficiente para construir el número de viviendas necesarias para reducir el déficit existente”, señala Bbva Research.

Nuestro país desperdició, por limitaciones técnicas del sistema, aproximadamente el 1,4% de su energía renovable en 2024, mientras que el 88% de los nodos de la red de distribución están saturados, resultados “coherentes con un patrón de falta de inversión, asociado a enfoques de planificación históricamente reactivos y a un marco regulatorio diseñado originalmente para la contención de costes en lugar de para una expansión rápida”. Ésta es una más de las dificultades a las que se enfrentan el desarrollo del suelo y la llegada a mercado de unidades residenciales en momentos en los que se necesitan urgentemente, afirma el texto.

Por lo que respecta al contexto económico general, la tasa de ahorro de los hogares permanece elevada y es prematuro achacar la caída observada en el tercer trimestre de 2025 a una tendencia estructural. Sin embargo, existe espacio para que disminuya más, lo que permitiría elevar el crecimiento del consumo privado. No en vano, según el informe, se sigue apoyando en la demanda interna. Las exportaciones ganaron algo de tracción en el cuatro trimestre del último ejercicio pero fueron compensadas por el fuerte repunte de las importaciones. El empleo y la actividad siguen al alza. El PIB subió en el cuatro trimestre del pasado año un 0,8 % trimestral, lo que situó el avance de 2025 en el 2,8%, a pesar de que los datos apuntan a una moderación de ambos registros en el primer trimestre de este año.