Noticia Ejeprime
Las mayores oportunidades de inversión se situarán en 15 años en los sectores vinculados a las presiones demográficas, la capacidad digital y la transición energética, por delante de conceptos tecnológicos más especulativos.
En los últimos años el sector inmobiliario ha llevado a cabo una profunda transformación en la mayor parte de sus segmentos. El Covid contribuyó al cambio en las demandas de vivienda, al tiempo que supuso una seria amenaza para el retail que parece que ya ha superado, sin embargo, la incertidumbre reside en como puede evolucionar de aquí a los próximos 15 o 20 años.
Según se desprende de la encuesta ‘Real Estate 2040’ realizada por la gestora de activos DWS, el mensaje es claro. Sus resultados arrojan que las mayores oportunidades de inversión para 2040 se sitúen en la intersección entre la vivienda, la salud, los datos y la energía. En todas las respuestas, los sectores vinculados a las presiones demográficas estructurales, la capacidad digital y la transición energética se situarán sistemáticamente por delante de conceptos tecnológicos más especulativos, lo que apunta a un crecimiento impulsado por la demanda.
La vivienda modular se perfila como la principal candidata a convertirse en la oportunidad inmobiliaria emergente más destacada de aquí a 2040, aunque por un estrecho margen. Los encuestados no consideraron la vivienda modular como una técnica de construcción de nicho, sino como una respuesta estructural a una de las limitaciones más persistentes del sector inmobiliario: la incapacidad de ofrecer viviendas a gran escala, con rapidez y de forma predecible.
La grave escasez de viviendas en las ciudades de todo el mundo se cita en esta encuesta como catalizador, lo que ha llevado tanto a los inversores como a los responsables políticos a plantearse cada vez más modelos de entrega alternativos. Así se considera que la vivienda modular ofrece una clara ventaja en cuanto a la rapidez de entrega y la certeza del programa, especialmente en los mercados urbanos con restricciones de oferta.
Los centros de datos edge (de proximidad) y verticales; ocupan un lugar destacado según este trabajo, ya que los encuestados prevén un cambio en la forma en que se despliega la capacidad digital. En lugar de una mayor concentración en ubicaciones de hiperescala, muchos esperan que el crecimiento futuro venga impulsado por la proximidad, la latencia y la integración con entornos urbanos densos.
Sin embargo, también señalan que la escasa evidencia transaccional sobre el parque instalado sigue lastrando la percepción de liquidez, lo que modera la convicción de los inversores institucionales a corto plazo a pesar de la fuerte demanda subyacente.
El almacenamiento de baterías es considerado como un beneficiario de la transición energética. A medida que los sistemas eléctricos se descentralizan y dependen cada vez más de las energías renovables intermitentes, los encuestados destacan la creciente demanda de activos que apoyen el equilibrio, la flexibilidad y la resiliencia de la red. El almacenamiento en baterías también se sitúa con frecuencia dentro del universo emergente del almacenamiento industrial al aire libre (IOS).
Varios encuestados se mostraron en desacuerdo, argumentando que el almacenamiento en baterías podría encajar en última instancia de forma más natural en el ámbito de los inversores en infraestructuras que en el inmobiliario tradicional, lo que subraya la frontera cada vez más difusa entre ambos.
Los encuestados con más experiencia se inclinan por los sectores relacionados con la salud y el envejecimiento, como vivienda intergeneracional y centros integrados de bienestar y longevidad ocupando los puestos cuarto y quinto en la clasificación general. La elección de la ‘convivencia intergeneracional’ sugiere que el envejecimiento de la población europea y las graves presiones en materia de vivienda exigen innovaciones en el ámbito residencial. Esta circunstancia contrasta claramente con los Estados Unidos y la región Apac, donde la ‘convivencia intergeneracional’ ocupó puestos mucho más bajos (noveno y sexto, respectivamente, frente al cuarto en Europa).
Los encuestados con menos de 15 años de experiencia, lo que probablemente refleja un grupo más joven, mostraron una mayor inclinación hacia los subsectores impulsados por la tecnología, en particular instalaciones de servicio para vehículos autónomos (VA) y parques de IA y robótica. Esto concuerda con la tendencia generacional más amplia hacia la automatización, la innovación en movilidad y la infraestructura digital.
Las instalaciones de servicio para vehículos autónomos también obtuvieron una puntuación notablemente más alta en Estados Unidos y la región Apac, situándose entre las tres primeras en ambas regiones, frente al sexto puesto en Europa. Esto probablemente refleja los ecosistemas de vehículos autónomos más avanzados en ciudades como Phoenix, San Francisco y Seúl.
Los parques de inteligencia artificial y robótica ocupan el segundo puesto en EE. UU., lo que concuerda con el papel del país como centro mundial para el desarrollo de la IA, las empresas emergentes de automatización y las pruebas de robótica. Sin embargo, en otros lugares, los encuestados advirtieron que este sector sigue siendo muy especializado, exige un gran esfuerzo operativo y tiene un carácter local, lo que sugiere que es más probable que se integre en los formatos de campus existentes que a que surja como un producto independiente en el que invertir a gran escala.
Los espacios de ocio urbano recibieron apoyo en los casos en que los encuestados ven un mayor énfasis en la experiencia y la interacción social. Los formatos orientados al ocio se consideran una forma de aprovechar mejor el espacio infrautilizado. Aunque la posición más baja en la clasificación refleja opiniones encontradas sobre la escalabilidad.
En el extremo opuesto, laboratorios de computación cuántica y puertos de drones, aunque innovadores e intrigantes, obtuvieron sistemáticamente las puntuaciones más bajas. Es probable que esto refleje tanto el escaso conocimiento de las tecnologías cuánticas como la naturaleza descentralizada y a pequeña escala del almacenamiento mediante drones.
Los laboratorios de computación cuántica se consideraban en general instalaciones altamente especializadas, normalmente ocupadas por sus propietarios y controladas por grandes empresas, lo que limitaba las posibilidades de propiedad por parte de terceros. Por ello, aún no se ha decidido si estos sectores pudieran convertirse en productos de inversión institucional.



