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Según C&W, los costes medios de implantación se sitúan en 1.124 euros por metro cuadrado en Madrid y en 1.186 euros por metro cuadrado en Barcelona, lo que supone un incremento interanual del 3,8% y el 4,2% respecto al año 2025.

Aumento moderado de los costes. España mantiene su atractivo como uno de los mercados más competitivos de Europa para la implementación y adaptación de oficinas, aunque con un ligero incremento de costes y una mayor presión en la cadena de suministro. En 2026, los costes medios de implantación se sitúan en 1.124 euros por metro cuadrado en Madrid y en 1.186 euros por metro cuadrado en Barcelona, lo que supone un aumento interanual del 3,8% y el 4,2% respectivamente, respecto a 2025.

Así se desprende del informe Emea Office Fit Out Cost Guide 2026 de Cushman & Wakefield (C&W), que analiza la evolución de los costes de implantación de oficinas en 53 ciudades de Europa, Oriente Medio y África (Emea). A pesar de este aumento, España continúa posicionándose por debajo de otros grandes mercados europeos. En este contexto, las ciudades con mayores costes de implantación de oficinas están lideradas por el norte y centro de Europa.

Londres encabeza el ranking con 2.668 euros por metro cuadrado, seguida de Hamburgo (2.512 euros por metro cuadrado) y Copenhague (2.500 euros por metro cuadrado). A continuación, se sitúan Múnich y Fráncfort, “consolidando a Alemania como uno de los mercados más costosos de la región”, describe el informe.

El estudio señala que los costes de adecuación de oficinas en Emea aumentaron un 3,8% de media en 2025, una tendencia que se mantiene en 2026, impulsada principalmente por el crecimiento de los costes laborales. En esta coyuntura, España destaca como uno de los mercados con mayor tensión en costes. El 94% de las empresas prevé incrementos en los precios de proveedores, el porcentaje más elevado de la región, lo que refleja una mayor presión en materiales, mano de obra y cadena de suministro.

El mercado de oficinas mantiene una evolución positiva, reforzando tendencias ya observadas en 2025. En Europa, la contratación alcanzó los 10,5 millones de metros cuadrados en 2025, frente a los 10,3 millones de 2024, con una clara preferencia por edificios de alta calidad. La demanda de espacios grado A sigue ganando protagonismo, con un aumento del 8% interanual en su contratación, mientras que los activos secundarios continúan perdiendo peso.

En este contexto, España mantiene un comportamiento destacado, con una creciente polarización del mercado hacia activos de mayor calidad. En Madrid, los edificios A y B+ concentraron el 65% de la contratación en 2025, con 325.000 metros cuadrados, porcentaje que se eleva hasta el 70% en el primer trimestre de 2026, con 61.000 metros cuadrados. En Barcelona, esta tendencia es aún más pronunciada ya que en 2025 representaron el 82% de la contratación, con 260.000 metros cuadrados, mientras que en el primer trimestre de 2026 su peso se sitúa en el 70%, con 68.000 metros cuadrados.

“En un contexto en el que los costes continúan al alza, es clave que las compañías planifiquen sus inversiones con mayor anticipación y actúen con agilidad, especialmente en ubicaciones estratégicas, para asegurar tanto precios como disponibilidad de recursos. En este escenario, Madrid y Barcelona seguirán consolidándose como destinos prioritarios para la inversión en oficinas en Europa, gracias a su equilibrio entre costes, calidad de producto y dinamismo del mercado”, señala Carlos Pueyo, socio internacional, director de Project & Development Services Iberia de la consultora.

El informe también apunta a una reducción significativa de la nueva oferta en Europa, con un volumen en construcción un 30% inferior a los máximos recientes, lo que podría generar presión sobre la disponibilidad de espacios y favorecer el crecimiento de las rentas en el medio plazo. De hecho, esta tendencia ya se aprecia en el mercado español. A cierre de 2025, las rentas prime registraron incrementos del +2% en Madrid y del +5% en Barcelona respecto a 2024, tendencia que se intensifica en el arranque de 2026, con crecimientos interanuales del +4% en Madrid y del +5% en Barcelona.

En paralelo, se destaca que el ESG ha dejado de ser un elemento accesorio para convertirse en un factor central en la estrategia inmobiliaria de las compañías.