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La inversión en Iberia alcanza cerca de 1.000 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento interanual del 44% y representa el 21% del total transaccionado en Europa en el arranque del año.

El atractivo del mercado hotelero ibérico no decae. A pesar de la incertidumbre geopolítica y macroeconómica, este segmento mantiene su atractivo gracias a la solidez de la demanda turística y a los buenos resultados operativos del sector. España vuelve a situarse por tercer año consecutivo como el destino más atractivo de Europa para la inversión hotelera en términos de fundamentales de mercado, seguida de Italia y Reino Unido. En cuarta posición se encuentra Portugal, que continúa consolidando su posicionamiento entre los mercados más destacados. Así se desprende del 2026 European Hotel Investor Intentions Survey de Cbre.

La fortaleza del mercado ibérico se refleja en los flujos de inversión y las intenciones de los inversores. Iberia e Italia destacan como los principales focos de actividad inversora en 2026, concentrando conjuntamente más del 40% de las intenciones totales de inversión en hoteles en Europa. España representó en torno al 18% del volumen de este apartado en el continente en 2025, lo que colocó a nuestro país como el segundo mercado más activo por detrás de Reino Unido.

“España y Portugal continúan demostrando la solidez de sus fundamentales turísticos, lo que sitúa al mercado ibérico en el foco del capital internacional. En un entorno más complejo, los inversores están siendo más selectivos, priorizando mercados, activos y estrategias capaces de ofrecer valor a largo plazo. El liderazgo de España y el posicionamiento de ciudades como Barcelona, Madrid y Lisboa evidencian el atractivo de la región, tanto en destinos urbanos como vacacionales”, señala el executive director y head de Hoteles en Iberia de la consultora, Jorge Ruiz.

El liderazgo ibérico se refleja claramente en el ranking de ciudades. En 2026, Barcelona escala del quinto al primer puesto, compartiendo la medalla de oro con Londres, mientras que Madrid se sitúa en tercera posición. El atractivo de la capital catalana se apoya en la fortaleza de la demanda tanto turística como de negocio, en su posicionamiento como uno de los principales destinos mice de Europa y en un contexto de oferta limitada marcado por las restricciones al crecimiento del alojamiento turístico. Según los datos de Cbre, el sector se consolidó como el gran impulsor de la inversión inmobiliaria en Cataluña en 2025, con 934 millones de euros, el 27% del total regional, superando incluso el peso que este segmento tuvo en el conjunto de España, donde representó el 23% de la inversión anual. La cifra de Cataluña supuso además el mejor registro de la serie histórica y representó un incremento del 51% respecto a 2024.

“Barcelona alcanza la primera posición como principal objetivo de inversión hotelera en Europa. Esto representa un ejemplo más de la fortaleza extraordinaria que muestra la ciudad en todos los ámbitos inmobiliarios desde hace más de cinco años, con la excepción de la inversión en vivienda, que está en retroceso debido a las regulaciones. En el ámbito hotelero, la presión inversora es la más alta de Europa debido a los fundamentales del sector en Barcelona, con un volumen de demanda internacional tanto turístico como de negocios extremadamente alto y una oferta limitada por la moratoria que convierte a cualquier hotel de la ciudad en un bien escaso y de valor refugio”, comenta el executive director y head de Barcelona en Cbre, Xavier Güell.

El buen momento del sector se mantiene robusto en toda Europa, con más del 90% de los inversores previendo mantener o aumentar su asignación de capital en 2026. Concretamente, un 31% prevé realizar incrementos significativos de inversión, frente al 26% del año anterior, lo que refuerza la solidez del apetito inversor por el hotelero. Las favorables perspectivas de rentabilidad total continúan siendo el principal motor de inversión, junto con los niveles de precios y valoración, lo que refuerza el posicionamiento de este segmento respecto a otras tipologías inmobiliarias.

Los inversores siguen apostando por estrategias value-add, que continúan siendo mayoritarias, aunque se observa un mayor equilibrio con un creciente interés por estrategias oportunistas, reflejo de un progresivo reajuste del apetito por el riesgo. En cuanto a ubicación, los activos situados en grandes ciudades y destinos turísticos consolidados concentran la mayor demanda, una circunstancia que beneficia especialmente a mercados como España y Portugal, donde conviven ambos tipos de destinos. Los establecimientos de lujo siguen siendo el segmento más atractivo para los inversores, concentrando el 53% de sus preferencias. Al mismo tiempo, aumenta la atracción por productos más resilientes desde el punto de vista operativo, como el extended stay o los modelos all-inclusive.

Según la encuesta, los inversores muestran una creciente preocupación por los costes operativos y de capital, especialmente por el impacto de mayores necesidades de capex, costes de renovación y gastos operativos. A ello se suma la incertidumbre geopolítica, que continúa siendo uno de los factores más relevantes para el mercado. Por el contrario, las condiciones de financiación han perdido peso como preocupación principal, lo que apunta a una cierta estabilización en los mercados de deuda.

Más allá del ciclo económico, el informe apunta a una creciente consideración del sector hotelero como una inversión estructural, impulsada por tendencias de largo plazo como el auge del turismo experiencial y la fortaleza de la demanda global. En este contexto, el mercado ibérico destaca como uno de los principales polos de atractivo para el capital en Europa, combinando crecimiento, liquidez y oportunidades de creación de valor.

El inicio de 2026 ha confirmado el buen momento del sector hotelero, que se mantiene como una de las tipologías de activo más dinámicas del mercado inmobiliario. Según datos de la citada consultora, el volumen de inversión en Iberia alcanzó cerca de 1.000 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento interanual del 44% y representa el 21% del total transaccionado en Europa en el arranque del año.