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El sector educativo alcanza 50.000 metros cuadrados anuales contratados en áreas de Madrid y Barcelona, lidera el tamaño medio de contratación de oficinas y atrae el interés de fondos y socimis, según Cushman & Wakefield.

El modelo de educación superior en España está experimentando una transformación estructural que está redefiniendo tanto el ámbito académico como el mercado inmobiliario que tiene asociado. Según el informe elaborado por Cushman & Wakefield, el crecimiento de la demanda, la internacionalización y la digitalización están impulsando la evolución de los campus y la aparición de nuevos formatos de activos para dar respuesta a las nuevas necesidades.

Esta nueva situación en la Universidad española está teniendo un impacto directo en el mercado inmobiliario. La demanda de espacios por parte del sector educativo ha crecido con fuerza en los últimos años, especialmente en Madrid y Barcelona, donde la absorción se sitúa ya en torno a los 50.000 metros cuadrados y el número de operaciones supera las 20 anuales.

La evolución es especialmente significativa si se compara con 2020, cuando apenas se registraron seis operaciones, desde entonces, la actividad se ha cuadruplicado, consolidando una clara tendencia alcista tras la pandemia. El modelo tradicional de campus aislado está evolucionando hacia ecosistemas urbanos abiertos, integrados con empresas y centros de investigación.

En este contexto, el sector presenta características diferenciales, ya que requiere superficies amplias con medias superiores a los 3.000 metros cuadrados, situándose como el segmento con mayor tamaño medio de contratación dentro del mercado de oficinas. Le sigue el sector público y el farmacéutico.

En este caso, el estudio señala que existe una mayor preferencia por ubicaciones fuera de los distritos financieros, priorizando la accesibilidad y el coste frente a la centralidad. Se observa una estrategia frecuente de ocupación de edificios con potencial de reposicionamiento, lo que abre oportunidades para inversores y propietarios. No obstante, otras característica que se dan en este mercado es que los centros de formación más elitistas pueden seguir estrategias de diferenciación basadas en la contratación de ubicaciones exclusivas.

En paralelo con la transformación de los campus, se está impulsando el desarrollo de hubs de innovación y laboratorios especializados. Proyectos como el Madrid Science & Innovation District (Masid) o el Barcelona Science & Innovation District (Basid) suman más de 137.000 metros cuadrados destinados a I+D, consolidando la conexión entre universidad, empresa e innovación tecnológica. El interés inversor por este segmento también se ha intensificado.

Madrid y Barcelona concentran más del 60% de la inversión en infraestructuras universitarias, especialmente en activos vinculados a life sciences, hubs tecnológicos y espacios para startups. A ello se suma el creciente protagonismo de socimis, fondos internacionales y modelos de colaboración público-privada, que están acelerando la profesionalización del sector. Ciudades como Valencia, Bilbao, Sevilla o Málaga están ganando peso como nuevos polos universitarios y tecnológicos, impulsadas por la especialización académica, la colaboración con empresas y el desarrollo de parques científicos.

A la vista de los datos disponibles en este trabajo, en el curso 2022-2023, las universidades españolas registraron más de 350.000 titulados entre grado y máster, a los que se suman cerca de 12.000 doctorados, lo que refleja la sólida capacidad del sistema educativo para generar talento cualificado. Destaca el peso creciente de las universidades privadas, que ya concentran más del 52% de los titulados de máster, en un contexto de mayor especialización y conexión con el mercado laboral.

Otro factor a tener en cuenta es la internacionalización continúa siendo uno de los principales motores del sector. En el curso 2023-2024, España recibió alrededor de 159.000 estudiantes internacionales, duplicando las cifras de hace una década. El reto ahora es incrementar la matriculación de larga duración, ya que la mayoría de estos estudiantes participa en programas temporales como Erasmus, donde España lidera el 14% de las becas concedidas en Europa.