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El Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España entrega los galardones a las nueve propuestas ganadoras en un gala celebrada en el madrileño Teatro Alcázar e impone la Medalla de Oro a José Ignacio Linazasoro.

Con el foco en la importancia de la arquitectura ante retos actuales como la emergencia climática, la necesidad de vivienda asequible, la cohesión social y la preservación del patrimonio y del paisaje, el pasado 9 de junio se celebró la gala de los Premios Arquitectura 2026, que organiza el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (Cscae). Durante la ceremonia, a la que asistió medio millar de personas y que se celebró en el Teatro Alcázar, se dieron a conocer los proyectos merecedores de los nueve reconocimientos y se hizo entrega de la Medalla de Oro al arquitecto vasco José Ignacio Linazasoro.

El edificio residencial Viciana, en Valencia, de José Fernández-Llebrez Muñoz; el plan estratégico de regeneración de la Playa de Palma, realizado por Victoria Fiol Duran y Landlab; el proyecto de intervenciones en el Real Monasterio de Santa María de Sijena en Huesca, a cargo de los estudios Pemán y Franco y Sebastián Arquitectos; la revista El Croquis de Fernando Márquez, Richard Levene y Jacobo Márquez; el Pabellón de Servicios y Alberca en la localidad alicantina de Tibi, ideado por noname29 y Alfredo Payá y una casa ubicada en Colònia de Sant Pere (Mallorca), del estudio TEd’A, se hicieron con los seis Premios Valores asociados al habitat, la sostenibilidad y salud, la rehabilitación, el compromiso, la nueva bauhaus y la profesión, respectivamente.

Entre las tres distinciones especiales, el Premio de Arquitectura Española recayó en Can Saltiri, la recuperación del acceso al Castillo de Rupit, en Barcelona, de Carles Enrich Studio; el Premio de Urbanismo Español fue a parar al Plan Especial Urbanístico y de Mejora Urbana del Tejido Residencial de la Fira de Barcelona y la Modelo, llevado a cabo por la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona y Barcelona Regional y el Premio a la Permanencia correspondió a la restauración del Mercado de Santa Caterina, también en Barcelona, del estudio Miralles Tagliabue-EMBT, realizada hace 20 años. Este galardón reconoce aquellas obras que destacan, una vez transcurridos 20 años, por su “adecuado envejecimiento y capacidad de adaptación”. Mientras, el equipo humano de las instituciones colegiales se hizo acreedor del Premio Arquitecto Lluís Comerón Graupera.

El secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, Iñaqui Carnicero, identificó durante el evento calidad arquitectónica con calidad democrática. “Desde el ministerio defendemos que la arquitectura es un bien de interés general. Una sociedad que cuida sus espacios está, en el fondo, cuidando a las personas que los habitan porque la arquitectura no consiste únicamente en construir lugares sino significado, memoria y futuro”, comentó.

“La buena arquitectura es la que acompaña la vida cotidiana, la hace más amable y contribuye a crear comunidad. España afronta una crisis habitacional que exige acuerdos amplios, visión de largo plazo y capacidad de colaboración. Necesitamos aumentar la oferta de vivienda asequible, rehabilitar nuestro parque edificado, regenerar barrios y dar respuesta a una demanda social creciente y la arquitectura es parte imprescindible de esa solución”, aseveró por su parte la presidenta del Cscae, Marta Vall-llossera.  “Tenemos que edificar mejor sin perder la esencia de la arquitectura. La vivienda no es un producto. Cada edificio forma parte de un contexto urbano, social y cultural que hay que respetar. Cada reconocimiento que hoy entregamos es una forma de afirmar que la excelencia no se mide solo por la imagen de una obra, sino por su capacidad de responder con inteligencia y sensibilidad al tiempo que le ha tocado vivir”, añadió.

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“Los ganadores de esta edición y el conjunto de finalistas representan una arquitectura que no elige el camino fácil, sino el necesario: el de la exploración, el rigor y la apertura a lo imprevisto”, manifestó Paco Sanchis, consejero delegado de Compac, que patrocina los galardones. Los proyectos reconocidos fueron escogidos por un jurado integrado por un equipo multidisciplinar de arquitectos de reconocido prestigio y representantes institucionales, radicados en distintos lugares del territorio nacional, entre 25 propuestas finalistas a partir de las 209 seleccionadas, en una primera fase, por los comités de los Colegios Oficiales de Arquitectos y Consejos Autonómicos, dentro de sus ámbitos geográficos, de entre 534 candidaturas recibidas.

José Ignacio Linazasoro (San Sebastián, 1947) recibió la Medalla de Oro de la Arquitectura por decisión unánime del jurado, que subrayó, como recoge el fallo, sus “obras indiscutibles y premiadas nacional e internacionalmente”, su aportación al ámbito académico, en el que “ha transmitido sus conocimientos como catedrático, visiting professor y conferenciante durante 40 años en España, Italia, Perú, Francia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Hungría, Suiza, Suecia, Estados Unidos y México” y su “difusión del pensamiento arquitectónico, a través de numerosos libros y publicaciones”.