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El XXIV Barómetro Inmobiliario de UCI y Sira refleja una caída de 13 puntos en la confianza de los profesionales del sector acerca de las compraventas e indica que los precios del alquiler aumentarán un 5,05% de cara final de año.
El mercado residencial en España presenta indicios de moderación, de cara a la segunda mitad del año 2026. El consenso entre los profesionales del sector es una previsión de que el volumen de compraventas se ajuste un 3,27% interanual, mientras que en el mercado del alquiler, la previsión apunta a una reducción del 7,11% en las operaciones, pese a que las rentas crecerán un 5,05%.
Así lo indica la vigesimocuarta edición del Barómetro Inmobiliario de la Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), y la Spanish International Realty Alliance (Sira), que recoge la percepción de los profesionales del sector. La evolución prevista de la actividad ha hecho retroceder los indicadores en 13 puntos frente a la oleada anterior, tras la revisión de los profesionales tras finalizar el primer semestre del año. Mientras tanto, su previsión de estabilidad sobre el número de operaciones para el segundo semestre también desciende en 8 puntos.
Por otra parte, la percepción de estabilidad en los precios se mantiene mayoritaria. El 91% de los profesionales considera que el mercado se ha comportado de forma estable durante los primeros seis meses del año, mientras que el 88% espera el mismo resultado de cara al segundo semestre. Al mismo tiempo, el consenso es que el precio de la vivienda aumentará un 3,15% de media en 2026, frente a las previsiones de crecimiento de entre el 5% y el 10% recogidas en la oleada anterior.
A pesar de ello, el 61% de los inmobiliarios españoles creen que el nivel de ventas seguirá en un entorno de estabilidad durante el resto del año. El informe destaca que el optimismo general sobre la evolución se sitúa en una puntuación de 6,4 sobre 10, una caída de cinco décimas respecto al baremo anterior. Se trata, indican, del cuarto descenso consecutivo.
Si bien, la percepción sobre la evolución no es homogénea en todo el territorio, con Murcia, Navarra y Castilla-La Mancha encabezando la lista de optimismo, mientras que La Rioja, Asturias y País Vasco son colistas en la medición. El informe recoge que estas diferencias territoriales demuestran que la evolución del mercado residencial continúa marcada por dinámicas locales, vinculadas a la disponibilidad de oferta, el comportamiento de los precios, y la capacidad de acceso a la vivienda en cada territorio.
A su vez, el 79% de los encuestados valora que las hipotecas podrían contraerse un 1,97% en lo que queda de año. De forma paralela, el 70% señala que el número de compradores ha demostrado afrontar una situación de estabilidad durante el primer semestre, y se anticipa un caso similar para el resto de 2026. Para el segundo tramo del año, la expectativa de estabilidad mejora en un 1%.
Sí que habrá evolución respecto a la oferta de vivienda. El 64% de los encuestados considera que la cifra ha aumentado o se ha mantenido estable hasta términos de junio, y el 67% anticipa que la situación será idéntica hasta final de año, mejorando la cifra del barómetro anterior en 23 puntos. Otra cifra que acumula una situación de estabilidad no es otra que el empleo en las agencias inmobiliarias, con un 89% de los profesionales indicando que la evolución de las cifras ha sido estable o positiva.
El riesgo climático ha comenzado a abrirse paso por el sector, aunque el informe revela que sigue sin ser un factor decisivo a la hora de escoger una vivienda. Según un reciente análisis de UCI, tan solo el 10% de los compradores lo tiene en cuenta durante el proceso de compra. La cifra es distinta en el caso de los profesionales, de los cuales el 43% lo califica como importante o muy importante.
También se ha observado desigualdad en las opiniones de las agencias, donde el 31% lo considera como factor clave, frente al 69,1% que aún no lo incluye en sus prioridades. Esta distancia también se refleja en la sensibilidad percibida entre los compradores. Solo el 14,6% de los inmobiliarios afirma que sus clientes se muestran sensibles o muy sensibles a los riesgos asociados con el cambio climático.
Lorena Zenklussen, directora comercial de financiación hipotecaria en UCI, ha señalado que “el riesgo climático es una variable que empieza a formar parte de la conversación inmobiliaria”, y destaca que informarse sobre las características del entorno ayuda a compradores y profesionales a abordar la decisión de compra con “una visión más completa”. UCI y Sira han contado con un total de 433 profesionales para la elaboración de esta edición de un barómetro, que nació a raíz de la pandemia, en mayo de 2020. La encuesta fue realizada por la consultora GFK.



