Noticia EjePrime

El sector alcanza los 2,24 millones de afiliados en el primer semestre de 2026 gracias a la construcción especializada pero la edificación tradicional se desploma un 15,5%, un freno para construir las 750.000 viviendas que faltan.

El empleo en el sector inmobiliario patrio sigue ganando músculo mes a mes, inmerso dentro de su nuevo patrón en el que la construcción de edificios tradicional sigue perdiendo efectivos a favor de la construcción especializada, según se desprende de los datos de afiliación del sector. Esta pérdida de mano de obra se produce en un contexto de mercado donde la creación de nuevos hogares rondan las 200.000 unidades al año y en 2025 se finalizaron algo más de 90.000, lo que no hace más que consolidar el déficit estructural de viviendas, que recientemente el Banco de España elevó a 750.000 unidades.

Según los datos de afiliados a la Seguridad Social a los que ha tenido acceso EjePrime, al cierre del mes de junio, parte de la fuerza laboral que hasta ahora desempeñaba su actividad en el sector de la construcción de edificios está perdiendo protagonismo en favor de la denominada construcción especializada, que se convierte en el principal impulso de la actividad inmobiliaria con más de 900.000 efectivos, creciendo a ritmo superiores al 10%, frente a junio de 2025.

Al cierre del primer semestre de 2026, el total de afiliados vinculados al sector inmobiliario ha registrado los 2,242 millones de trabajadores activos, según los datos de la Seguridad Social, lo que supone un incremento del 5,32% frente a los 2,129 millones de afiliados registrados en junio de 2025, es decir 113.307 afiliados más. Si se compara con diciembre de 2025, el aumento de los afiliados en el primer semestre del año es del 6,27%, lo que supone 132.424 trabajadores más. Pese a esta buena evolución, la factura que dejó la crisis inmobiliaria aún sigue presente en este sector que llegó a tener hasta 2,5 millones de cotizantes antes de la explosión de la burbuja.

Los datos a los que ha tenido acceso EjePrime ponen de relieve cómo la mayor fuerza laboral recae actualmente en las actividades de construcción especializada, donde se encuentra integrada buena parte de la construcción industrializada, sin duda, la actividad que a corto y medio plazo, va a ir consolidado su peso dentro de este sector, apuntan fuentes de mercado. Ya cuenta hasta junio con 932.714 afiliados, una cifra que crece y que supone un incremento del 11,27% frente al cierre de 2025 contaba con 838.238 trabajadores ligados a esta actividad, pero registra un incremento en términos interanuales frente a junio de 2025 del 10,20%, un total de 86.336 afiliados más.

grafico real estate cierre de junio

 

Con el propósito de impulsar la construcción industrializada el Ejecutivo aprobó hace más de un año, un Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte), dotado con 1.300 millones de euros en 10 años. El objetivo no sería otro que construir una media de 15.000 viviendas industrializadas al año, para llegar a las 20.000 anuales en una década. Este lunes, el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana publicó las bases para poder percibir las ayudas para esta tipología de construcción.

El segundo pilar donde se asienta el empleo del conjunto del sector inmobiliario nacional se establece en la construcción de edificios, donde, sin embargo, se ha producido un importante descenso de su personal activo, que ha pasado de 540.653 afiliados al cierre de 2025 a los 456.794 al cierre de junio pasado, lo que supone un deterioro del 15,51% al cierre del primer semestre de 2026, tras reducir sus afiliados en algo más de 83.859 efectivos. A lo largo del último año, desde el cierre de junio de 2025 el número de efectivos se ha reducido en 90.490, un 16,53% menos.

Este comportamiento se explica en primer lugar por el trasvase de efectivos hacia la construcción especializada, pero por otro por la dificultad de las constructoras de encontrar mano de obra cualificada dispuesta a incorporarse al sector, al tiempo que, con la actual coyuntura caracterizada por un acusado incremento de los materiales, reduce la rentabilidad de un negocio, que exige medidas, para conseguir salir de esta situación de letargo. Entre ellas la principal sería liberar más suelo finalista para poder iniciar nuevas construcciones y reducir la elevada presión fiscal que soporta que sector y que provoca que prácticamente un 30% del precio de una vivienda obedezca al pago de impuestos. Bajo estas circunstancias, el total de afiliados de la actividad puramente constructora, es decir la construcción de edificios y la especializada, alcanza la suma de 1,389 millones de activos en junio pasado, lo que representa el 62% de la fuerza laboral del real estate, aunque 4.154 afiliados menos en el último año, una evolución insuficiente para acelerar el ritmo constructor de vivienda.

Pero dentro de este sector no todo es actividad constructora. Los datos de Seguridad Social ponen de relieve la importancia que tienen los servicios técnicos de arquitectura e ingeniería que han pasado en el último año de contar con una fuerza laboral de 330.489 cotizantes al cierre de junio de 2025 a 340.441, lo que representa un incremento del 3% interanual. Un dato que supera a los más de 240.000 afiliados previos a la crisis inmobiliaria.

La actividad que venía reduciendo paulatinamente su peso a lo largo de los últimos años en el conjunto del sector es la de ingeniería civil, por el menor volumen de proyectos de obra pública que se estaban llevando a cabo, especialmente en infraestructuras. Este segmento parece que ha tocado mínimos y en el último año (comprendido entre junio de 2025 y el cierre de junio pasado) ha registrado un incremento destacado del 45,12%, 29.317 efectivos más, hasta un total de 94.290, como consecuencia del despertar de determinado procesos de inversión en infraestructuras, lo que a pesar de todo contrasta con los 135.024 afiliados de esta rama en 2009, cuando gran parte de la inversión del Estado iba dirigida hacia obra pública.

Las actividades de alquiler que también se encuentran en los últimos puestos de las categorías laborales de inmobiliario. Sin embargo, parece que esta tendencia podría haber tocado fondo y la creciente demanda de vivienda en alquiler ante la falta de vivienda para la compra se está traduciendo en que en el último año los afiliados de esta actividad hayan pasado de 101.044 cotizantes al cierre de junio de 2025 a los 105.320 del cierre de junio de este año, lo que supone un incremento del 4,23%. Pese a todo, son cifras que contrastan con el tirón del alquiler antes de la crisis inmobiliaria que contaba con más de 254.000 activos o los 160.672 nada más finalizar la pandemia, según ponen de relieve los datos de afiliación de la Seguridad Social.

Por el contrario, y como corresponde a un momento de fuerte calentamiento de la compraventa de viviendas en España, tanto procedentes de la finalización de nuevas promociones como de la segunda mano, las actividades inmobiliarias aguantan perfectamente el tirón y experimentan importantes incrementos de su actividad y consecuentemente de empleados. Mientras que al cierre de 2025 las personas afiliadas en esta actividad alcanzaban las 178.172, en junio pasado aumentaron hasta 251.087 personas, lo que supone un incremento del 41%. En el último año, hasta junio pasado, la subida ha sido del 42,38%.

El protagonismo que han ido ganando estas actividades inmobiliarias a lo largo de los últimos años se refleja cuando antes de la crisis sus afiliados totalizaban una cifra inferior a las 100.000 personas o las 160.672 una vez finalizada la pandemia. Otro efecto que se está produciendo es el creciente número de inmobiliarias que se han venido registrando durante 2025 ante el importante incremento de las ventas y la elevada brecha entre la gran demanda existente, ya sea de obra nueva o usada, frente a la escasez de oferta, que provoca que vivienda que se ponga en venta se venda en un plazo reducido de tiempo.

En el último año, el sector de la industria de la madera y del corcho para construcción dio un paso atrás, tras cerrar en junio 2026 en 61.353 efectivos, lo que ha supuesto una pérdida de 822 afiliados, desde los 62.175 de junio de junio de 2025.

La imagen que se tiene habitualmente del real estate de ser un sector excesivamente ‘masculinizado’ tiene su reflejo en los datos, aún en 2026. Con un total de 2,241 millones de cotizantes hasta junio pasado, 1,798 millones de afiliados son hombres y 443.851, mujeres. Sin embargo, la excepción que rompe la regla son las actividades inmobiliarias, donde la mujer es mayoritaria. Con 133.370 afiliadas supera la presencia de los hombres en esta actividad, que cuentan con 117.817 afiliados hasta totalizar 251.087 trabajadores.