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Un estudio de Arup señala como ejemplos Distrito 22@ en Barcelona, Madrid Nuevo Norte o King Cross en Londres. Se incrementaría la oferta de vivienda sin consumir nuevos terrenos y aprovechando las infraestructuras existentes.
Europa afronta actualmente un momento decisivo en la transformación de sus ciudades. Con más del 75% de la población viviendo en entornos urbanos y una demanda creciente de vivienda por el aumento de la población, actividad económica e infraestructuras, el modelo tradicional de expansión urbana hacia nuevos suelos se enfrenta a límites que cada vez están empeorando el problema posponiendo en el tiempo su solución.
Bajo esta situación, la regeneración de antiguos suelos industriales e infraestructurales emerge como una de las principales oportunidades para dar respuesta a estos desafíos de forma sostenible. Según un informe de la consultora Arup, en colaboración con C40 Cities y Urban Partners, Europa podría llegar a generar hasta un total de 230 millones de viviendas en las próximas décadas mediante la transformación de estos espacios infrautilizados y en muchos casos abandonados que alcanzan cerca de los 2 millones de hectáreas, apostando por un modelo de crecimiento urbano basado en la reutilización del suelo ya desarrollado.
Este enfoque, basado en el denominado “crecimiento interior”, impulsa nuevos desarrollos urbanos dentro de la propia ciudad, incrementando la oferta de vivienda sin necesidad de consumir nuevos suelos y aprovechando infraestructuras ya existentes.
Según se desprende de este estudio, esta regeneración de suelos industriales, también conocidos como brownfields, se consolida como una palanca estratégica para abordar de manera simultánea algunos de los principales retos de las ciudades europeas, según este trabajo, ya que por un lado, ofrece una respuesta directa al acceso a la vivienda, con nuevos desarrollos residenciales en áreas ya urbanizadas, mejor conectadas y con servicios existentes.
Ejemplos como King’s Cross en Londres, el distrito 22@ en Barcelona o Madrid Nuevo Norte ilustran el potencial de este tipo de intervenciones para transformar zonas infrautilizadas en distritos dinámicos sostenibles y competitivos. Estos proyectos demuestran cómo la regeneración de suelos industriales puede convertirse en un catalizador de transformación urbana, capaz de atraer talento, inversión y actividad económica a largo plazo.
Para Flavio Tejada, director de Arup, “el modelo de expansión urbana ha llegado a su límite. La mayor oportunidad de Europa no está fuera de las ciudades, sino dentro: en transformar lo que ya existe. La regeneración de suelos industriales puede convertirse en una de las principales soluciones a la crisis de vivienda en las próximas décadas”.
Al mismo tiempo, este modelo acelera la transición climática. El desarrollo sobre suelo previamente urbanizado reduce las emisiones asociadas al crecimiento urbano, limita la expansión sobre espacios naturales y favorece modelos de ciudad más compactos, eficientes y menos dependientes del vehículo privado. Además, estos proyectos incorporan desde su diseño soluciones sostenibles, como infraestructuras verdes, eficiencia energética o estrategias de economía circular, alineadas con los nuevos estándares del sector inmobiliario.
Más allá de su impacto social y ambiental, la regeneración urbana representa también una oportunidad económica significativa. La transformación de antiguos enclaves industriales permite reactivar áreas degradadas o en desuso, atrayendo inversión y generando nuevos polos de actividad que combinan vivienda, servicios, espacios públicos e innovación.
Este tipo de desarrollos favorece la diversificación económica y dinamiza el tejido productivo local, impulsando la creación de empleo y nuevas oportunidades empresariales, al tiempo que reduce costes asociados a la expansión urbana y mejora la eficiencia de las inversiones, tanto de la inversión pública como privada.
Según este trabajo, se señala que el desarrollo de estos suelos todavía se enfrenta a importantes retos, como la complejidad regulatoria, los costes asociados a la descontaminación de terrenos o la necesidad de nuevos modelos de colaboración público-privada. Superar estas barreras será clave para acelerar la transformación de estos espacios y materializar su impacto en el acceso a la vivienda y la sostenibilidad urbana.



