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El mercado ibérico emerge en Europa como respuesta a la cada vez mayor demanda de inteligencia artificial y, con ella, a la aparición de nuevos actores, los llamados neoclouds players, que ya conviven con los tradicionales.
El Duplantis del inmobiliario. El mercado de los data centers en España emula, al menos hasta ahora, al pertiguista sueco por su capacidad de batir sus propias marcas cada vez que se dan a conocer datos con sus previsiones de desarrollo. Y es que a los 360 MW IT operativos en estos momentos en el país se podrían sumar los 2.780 MW IT que hay a día de hoy en cartera para entrar en servicio antes de 2029. Las cifras proceden del último informe que ha publicado Colliers, Data Centers Iberian Region Snapshot, que analiza el comportamiento del sector en el último semestre, entre octubre de 2025 y marzo de 2026, en la región de Iberia. La Península concentra casi 14.000 MW IT en proyectos anunciados, con una expectativa superior a los 33.000 MW IT operativos antes de 2030.
En este contexto, el estudio alaba el posicionamiento de España por su conectividad, una base energética a menor coste con acceso abundante a renovables y una economía digital en auge, con Portugal como una extensión natural que comparte fortalezas. El mercado ibérico emerge en Europa como respuesta a la cada vez mayor demanda de inteligencia artificial y, con ella, a la aparición de nuevos actores, los llamados neoclouds players, que ya conviven con los tradicionales.
A partir de esta nueva realidad, el crecimiento llega a la región por dos vías: operadores nacionales consolidados e inéditos protagonistas internacionales, con nombres propios por cada uno de los dos orígenes territoriales, a tenor del informe. Merlin Edged, que ha anunciado una tercera fase de sus proyectos en marcha y un giro de su negocio inmobiliario hacia este segmento, pues la cotizada española prevé que sus data centers se lleven, en 2032, el 65% de su facturación anual. Y Ark Data Centers, el operador británico que acaba de entrar en Barcelona. Con la mirada puesta en el futuro menciona a Templus, que continúa su despliegue y a la plataforma italiana Mediterra, que ha anunciado su aterrizaje, también, en Barcelona.
Lo que las compañías involucradas en estos desarrollos buscan ahora es acelerar los plazos y esto convierte la necesidad de energía en un factor crítico, máxime en la actual coyuntura. De hecho, esta realidad es objeto de debate y causa de fricción entre el sector y las administraciones. El Real Decreto impulsado por el Gobierno para paliar los efectos de la guerra en Oriente Próximo prioriza la energía, en un contexto de escasez, para la construcción de vivienda y de proyectos considerados esenciales como los relacionados con hospitales, policía y ejército. No los centros de datos. Es decir, los desarrollos residenciales y otros servicios irán primero, seguidos por la demanda de la industria y por delante de los data centers, tal como manifestaba la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, en fechas recientes.
De ahí que expertos como el presidente de Colliers España y Portugal, Mikel Echavarren declarara, en una reciente mesa redonda tras alabar la preponderancia de este sector en España, que la oportunidad no se aprovecha como se debería y eso puede oscurecer sus perspectivas. Desde Spain DC señalaban por su parte que la, a su juicio, “indefinición” del decreto anticrisis puede tener “un resultado directo al desviar proyectos hacia otros países”. Y el informe de la consultora considera que la “discrecionalidad” del nuevo marco regulatorio podría “desincentivar y generar incertidumbre en la inversión”.

El análisis aprecia, ya, una consecuencia aparejada a esta circunstancia y es que los proyectos de menor riesgo y horizonte de mercado más corto ganarán prioridad. Porque los nuevos solicitantes habrán de especificar una fecha prevista de inicio de consumo que determinará el orden de las aprobaciones de acceso a la red. Un efecto secundario de estas disposiciones para el abastecimiento energético es la preferencia del autoconsumo y las soluciones renovables, en la medida de lo posible, de los nuevos desarrollos. Otro, derivado del aumento de exigencia en la ejecución, es el retraso en la entrega por “cuellos de botella en el acceso a la energía y los permisos de construcción”. Máxime cuando, ahora, las iniciativas “con relevancia pública, social o económica” en España pueden ser calificadas como inversiones estratégicas, que permiten una tramitación más rápida y, ya se sabe, ahí no tienen cabida los data centers.
El informe refleja además un notable cambio de tendencia en el mercado y es que, si para iniciar una promoción antes era requisito casi obligado disponer del acuerdo con el inquilino, lo que otorgaba seguridad a la financiación del proyecto, ahora no es así. Ya lo adelantaba el consejero delegado de Merlin Properties, Ismael Clemente y lo confirman desde Colliers: los desarrollos se inician sin haber firmado con el ocupante, sobre todo en ubicaciones prime. Algo que conlleva tener que dotar de mayor “flexibilidad técnica” a las infraestructuras, para que puedan adaptarse a diferentes usuarios. Así, las garantías económicas se sustituyen, indica el texto, por “un pago mensual por reserva de capacidad” hasta que la instalación esté operativa.
En un mercado definido cada vez más, según el informe, no tanto por la demanda sino por la capacidad de ejecución, los principales focos de atracción en España son Madrid, Barcelona y Aragón. Madrid es una geografía esencial para el sector, “a pesar de las limitaciones de su capacidad eléctrica”, apunta, por su posición estratégica. En los últimos seis meses, su oferta ha aumentado de 162 MW a 175 MW de IT, en especial por la puesta en marcha del primer edificio del campus de Data 4 en San Agustín de Guadalix, de 12 MW IT. Mientras, su capacidad planificada es ahora de 1.213 MW IT debido a los anuncios de expansión de las instalaciones existentes en el sur, con mayor accesibilidad a suelo y energía frente a ubicaciones más saturadas como Alcobendas o el Corredor del Henares.
Los principales impulsores son Apto, que ampliará su campus en Fuenlabrada de 100 a 160 MW IT y Merlin Edged, con 150 MW IT adicionales en el corredor sureño, en una localización aún por confirmar, además de Getafe I, con todo prealquilado y el campus de Tres Cantos, cuya primera fase se espera para el primer semestre de 2029. A estos proyectos se suman nLighten, que extenderá su instalación en Fuencarral; Digital Realty, que desarrolla MAD5 en Julián Camarillo; Avaio Digital, que ‘engorda’ su proyecto de Algete; Pure Data Centres, que inicia construcción en Meco; Global Switch, que ha adquirido una parcela energizada junto a su instalación actual en San Blas-Canillejas y Quetta Data Centers, que se ha decantado por Tres Cantos.
Barcelona mantiene una oferta estable con algunas noticias que reflejan una “clara aceleración” de su mercado. Su capacidad en desarrollo ha pasado de 244 a 525 MW IT, con el gran protagonismo de Ark Data Center y sus 34 MW IT con una inversión de 600 millones de euros en Sant Adrià de Besós pero también con un “creciente apoyo institucional” ya que hay 26 iniciativas pendientes de alrededor de 2.000 MW, aún por evaluar. Mediterra tiene previsto tener su edificio operativo el año que viene, al que se unen Quetta y su complejo en Molins de Rei; Merlin Egded, que ampliará su capacidad y ha cerrado un acuerdo con CoreWeave en Barcelona; Submer, con una gran inversión; Hscale en el campus de Cerdanyola; Adam, con su nuevo centro de Parc de l’Alba y Oxigen, que ha adquirido una instalación de Banco Sabadell.
Aragón merece un puesto distinguido ya que, si bien no ha aumentado su capacidad operativa, sí la capacidad en cartera por nuevas iniciativas y ampliaciones. Es uno de los mercados más atractivos para grandes desarrollos, sobre todo para IA y tiene potencial para ser “uno de los mayores hubs hyperscale de Europa”. A pesar de que no hay tantos proyectos debido a su disponibilidad eléctrica, señala Colliers. La necesidad de talento local es otro reto. Frente a estos desafíos, el territorio puede presumir de puntos fuertes como la puesta a disposición temprana de suelo y el el respaldo de sus administraciones. Merlin Edged entra con un proyecto en Zaragoza. AWS invierte en Teruel, Zaragoza y Huesca y amplían espacio QTS y Smaca. El campus de Microsoft tiene previsto aumentar su capacidad, Box2Bit cuenta con un proyecto en Épila y Forestalia mantiene el de Magallón.
Entre los corredores alternativos más prometedores, en fase emergente y con demanda aún poco consolidada, sobresale Extremadura con previsiones de Merlin Edged de unos 2.400 MW IT y de EdgeMode de 300 MW IT en varios campus y los proyectos de FRV en Mérida, Cesga con una instalación de más de 56 millones de euros y Saranet, cuyo centro estará operativo en junio de 2026. También el Norte (País Vasco, Cantabria, Navarra, Galicia) con propuestas en Galicia como la de Nostrum y ampliaciones en Arasur, la de Acciona en Navarra y otra de Nostrum en Vizcaya. En Andalucía destacan proyectos en Córdoba, Granada (Sierra DC) y Huelva (Tron). En las dos Castillas los de Albacete, Toledo (Iberdrola–Echelon, con planta fotovoltaica) y Soria (Seguridad Social), así como varios de Merlin Egded en ambas regiones. Y en el Mediterráneo (Comunidad Valenciana y Murcia) sobresalen NxN e InfraRed–NxN en Valencia. Por último, aparece el centro de Templus en Ceuta.
En cuanto a Portugal, el informe de Colliers pone de relieve su marco administrativo más competitivo y estructurado que el español, con “procesos más formales, posibles mecanismos de asignación mediante ventanas de solicitud y subastas y un coste asociado a la reserva de capacidad”. Todo el país está definido por sus autoridades como zona de alta demanda. Sin embargo, sus barreras de entrada son mayores, con requisitos más estrictos que incluyen documentación detallada y garantías financieras, “lo que reduce las peticiones”, además de mecanismos para evaluar y, en caso, liberar capacidad reservada no utilizada o injustificada. Y priorización de proyectos estructurados con calendarios creíbles.

Su gran polo, Lisboa, basa su atractivo en su fuerte conectividad internacional, apoyada por una densa red de cables submarinos que conectan la Península Ibérica con América del Norte, África y Asia, junto con una sólida red de fibra. Allí, la oferta ha aumentado a 25 MW IT, impulsada por la puesta en marcha de LIS001, el primer centro de datos de AtlasEdge en la ciudad. La capacidad total planificada ha crecido de 373 MW IT a 1.389 MW IT, con la anunciada expansión de Merlin Edged, que sacará al mercado 1.000 MW IT adicionales en Lisboa. La colaboración entre la cotizada y el Gobierno portugués para posicionar su plataforma lisboeta como candidata a albergar una de las gigafactorías de IA previstas por la Unión Europea es uno de los hitos de la región. Al mismo tiempo, operadores existentes como Voltekko han ampliado sus previsiones, mientras que nuevos actores como Digital Realty han entrado en el territorio.
Los centros de datos son, en definitiva, una inversión madura en Iberia condicionada por la disponibilidad de energía, la capacidad de anticiparse y la rapidez en la ejecución como factores diferenciales por encima de la precontratacion tradicional. Sus perspectivas mejorarían con una menor rigidez a la hora de contar con energía y de obtener permisos de construcción ante una demanda tan activa. En España, las operaciones corporativas y las transacciones relevantes sobre activos, los proyectos en desarrollo y los derechos de conexión confirman el interés sostenido de fondos e inversores institucionales. El sector, crítico para la economía digital, entra en una nueva etapa marcada por la anticipación como ventaja competitiva para captar la demanda tecnológica de los próximos años.



